El Instituto I-Aer estima que, entre 2024 y 2028, Italia creará alrededor de 3 millones de empleos. De estos, se espera que aproximadamente 640 (el equivalente al 21%) sean ocupados por extranjeros.
La encuesta considera datos del Ministerio de Trabajo y Políticas Sociales e indica que la demanda se concentrará en sectores con alta rotación y necesidad constante de mano de obra, como agricultura, logística, construcción y servicios.
“En un escenario de envejecimiento de la población y escasez de mano de obra, las pequeñas y medianas empresas italianas se enfrentan a un desafío estructural: encontrar, integrar y retener personal cualificado”, afirma Fabio Papa, economista y fundador de I-Aer.
Sectores con mayor demanda
Según el estudio, el 59% de las vacantes serán para puestos de baja cualificación, como obreros, operadores de maquinaria y trabajadores sin formación específica. Aproximadamente el 29% de los puestos requerirán formación intermedia, centrada en atención al cliente, transporte y comercio minorista.
Sólo el 12% de las vacantes se destinarán a profesionales altamente cualificados, como técnicos, ingenieros, especialistas en tecnología y profesionales sanitarios avanzados.
Según también I-Aer, el 41% del total de empleos corresponderá a reemplazo de personal, mientras que el 59% serán nuevos empleos.
Escasez de mano de obra e impacto económico
En 2024, el 48% de las vacantes permanecieron sin cubrir. En las empresas artesanales, la cifra asciende al 55%. El tiempo promedio de contratación es de 3,3 meses, pudiendo superar el año en el caso de los puestos técnicos.
Este retraso supuso una pérdida estimada de 13,2 millones de euros. – alrededor de R$ 85 mil millones – en valor añadido no generado por la economía italiana.
A pesar de la creciente demanda, persisten las desigualdades salariales. Un extranjero gana, en promedio, el 70 % del salario de un italiano con el mismo nivel de estudios. Para los residentes menores de 10 años, esta diferencia es aún mayor.
La integración como estrategia económica
En el año 2024, 217 mil extranjeros adquirieron la ciudadanía italianaEn la última década, más de 1,5 millones de personas se han naturalizado.
Según I-Aer, los trabajadores extranjeros generan 164,2 millones de euros en valor añadido, lo que representa el 8,8% del PIB del país.
Aun así, sólo el 47% de las empresas reconoce la importancia de invertir en la integración de estos profesionales.
«Esta fuerza laboral será parte esencial de nuestro futuro. Pero para que este potencial se traduzca en éxito, necesitamos brindar herramientas: cursos de idiomas, capacitación técnica y apoyo en el lugar de trabajo», argumenta Fabio Papa.
Para él, integrar a los inmigrantes es una decisión económica. «Se trata de garantizar equipos más estables, reducir la rotación de personal y mejorar la calidad del trabajo en las pymes. Cuando se valora, el capital humano extranjero se convierte en un motor de crecimiento y competitividad».






































