¿Conoces esa expresión “¡hay que comer mientras se reza!”? En Nápoles, la frase literalmente cobra vida.
Santíssima Pizza, una pizzería ubicada en el corazón del centro histórico de la ciudad, funciona dentro de la capilla de Santa María Porta Coeli, construida en el siglo XIV. Con una arquitectura gótica conservada y un moderno horno en lugar del altar, el lugar combina lo sagrado con lo profano en una experiencia gastronómica única.
La capilla, originalmente dedicada a San Pedro Apóstol, estuvo abandonada durante siglos hasta que fue restaurada por dos jóvenes pizzeros napolitanos. El espacio, anteriormente en ruinas, ahora palpita con la tradición y creatividad que hacen de la pizza napolitana un Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
Una masa de sabores en el menú.
La carta de Santíssima Pizza es un auténtico culto a la gastronomía. Las masas se preparan con fermentación natural e ingredientes de alta calidad. Entre las estrellas del menú destaca el “Corso Secondigliano”, que combina fiordilatte, scarola, alici y nueces, y el “Pignasecca”, con espárragos, crujiente de guanciale e incluso palomitas de cerdo.
También están presentes las clásicas Margherita y Marinara, además de los tradicionales calzones y las irresistibles frituras. Uno de los platos fuertes es la frittatina alla Genovese, una reinterpretación creativa del clásico napolitano con carne y cebolla envuelta en masa crujiente.
Santíssima Pizza no es sólo un restaurante, sino un testimonio de la creatividad napolitana, que transforma incluso una iglesia histórica en un lugar donde se encuentran cultura, historia y sabor.




































































