Cualquiera que haya buscado alguna vez una casa para alquilar en Italia conoce el drama: muchos italianos prefieren dejar la propiedad cerrada antes que alquilarla a extranjeros.
Este escenario se convirtió en un desafío para Paolo Giuggia, director de Giuggia Costruzioni, una empresa constructora con sede en Mondovì, en la región de Cuneo, al norte de Italia.
Ante la dificultad de encontrar alojamiento para sus empleados inmigrantes, el empresario decidió comprar un edificio entero y transformarlo en 15 apartamentos para alojar a los trabajadores.
La solución llegó después de años de intentos fallidos de alquiler. Incluso ofreciendo garantías formales, como poner contratos de alquiler a nombre de la empresa, Giuggia no pudo convencer a los propietarios. “No alquilamos a trabajadores migrantes, especialmente si son hombres solteros y por periodos cortos”, informaron.

Alquiler de hotel: solución temporal y costosa
Para solucionar el problema, Giuggia incluso alquiló hoteles enteros por períodos de dos o tres meses, ofreciendo alojamiento temporal a los trabajadores durante etapas específicas de la obra. Sin embargo, la solución tuvo altos costos. “Los gastos fueron absurdos y amenazaron el equilibrio financiero de la empresa”, explicó el empresario a Corriere della Sera.
Con la mitad de su fuerza laboral compuesta por trabajadores extranjeros (alrededor de 250 empleados directos), la alternativa era adquirir un edificio, renovarlo y poner los apartamentos a disposición exclusiva de los trabajadores. La medida ofrece una solución estable y a largo plazo a un problema recurrente en el sector.
Alianza para la inclusión de extranjeros
La situación de la vivienda que enfrentan los trabajadores inmigrantes fue discutida durante una reunión entre Fundación Industrial y el Ayuntamiento de Cuneo, que formalizó un acuerdo para facilitar la integración de las personas acogidas en centros de acogida extraordinarios de la región.
Estos centros albergan a más de 1.400 inmigrantes y representan un importante punto de partida para abordar la escasez de mano de obra en sectores estratégicos, como la construcción.
Con una tasa de desempleo de sólo el 3,7%, una de las más bajas de Italia, la provincia de Cuneo tiene dificultades para atraer trabajadores cualificados. El envejecimiento de la población y el descenso demográfico empeoran la situación, convirtiendo a los inmigrantes en una parte fundamental de la economía local.

Desafíos en la integración
Paolo Giuggia destacó que los obstáculos van más allá del mercado laboral. La resistencia de los propietarios, sumada a la falta de transporte adecuado, dificulta la integración de los trabajadores extranjeros, especialmente los que llegan solos.
“Cuando los trabajadores obtienen estabilidad, documentos regulares y traen a sus familias, los temores disminuyen. Pero hasta entonces, debes seguir a estas personas. Si el Estado no lo hace, tenemos que actuar los empresarios”, afirmó.







































