Italia se enfrenta a una creciente fuga de jóvenes al extranjero. Entre 2011 y 2023, alrededor de 377 personas de entre 18 y 34 años abandonaron el país, según un estudio de la Fundación Nord Est.
La tendencia es más pronunciada en el Norte, siendo Lombardía —la región más rica de Italia— la más afectada: entre 2011 y 2023, más de 63 jóvenes abandonaron la región. El año pasado fueron 5,7 mil.
Un país con menos jóvenes
El éxodo contribuye a la reducción del número total de jóvenes en Italia, un país que ya afronta un importante descenso demográfico. El flujo migratorio no se compensa con la llegada de extranjeros: por cada ocho jóvenes italianos quienes se van, sólo un inmigrante del mismo grupo de edad se establece en el país.
Además, las cifras podrían ser incluso mayores, ya que muchos de los que abandonan Italia no actualizan su residencia en los registros oficiales.
Perfiles y destinos
El perfil de los emigrantes es variado. Alrededor del 40% de los jóvenes que abandonan el país tienen un título universitario, mientras que el 30% sólo ha completado la educación obligatoria. Los motivos también difieren: un 28% dice que se fue por necesidad, un 23% por elección personal y un 10% en búsqueda de mejores salarios.
Los destinos más populares incluyen el Reino Unido, Alemania, Suíça y Francia, que ofrecen más oportunidades profesionales y mejores condiciones de vida.
Consecuencias para Italia
El fenómeno refuerza los desafíos económicos y sociales. La salida de jóvenes cualificados reduce la fuerza laboral y puede afectar el crecimiento económico a largo plazo. Los expertos advierten que se necesitan políticas públicas más eficaces para revertir esta tendencia y hacer de Italia un país más atractivo para sus propios ciudadanos.





































