Italia, que parece haber alcanzado "el pico" de la curva de propagación del nuevo coronavirus, prepara medidas para una relajación "gradual y controlada" de las restricciones impuestas, pero advierte de que queda un largo camino por recorrer antes de volver a la normalidad.
El uso generalizado de mascarillas, el cribado de los residentes, la multiplicación de las pruebas diagnósticas y la asistencia especializada a domicilio se encuentran entre las medidas propuestas este domingo por el ministro de Sanidad italiano, Roberto Speranza.
El país que registra más muertes asociadas al Covid-19 en todo el mundo, ha experimentado una tendencia sostenida hacia la reducción del número de nuevos casos de infección en los últimos días y, el sábado, anunció la caída, por primera vez, en el número de pacientes ingresados en unidades de cuidados intensivos.
A pesar de esta evolución, la población "no puede bajar la guardia" y debe seguir respetando las medidas de cuarentena, que "no pueden suavizarse por el momento", afirmó esta semana el primer ministro Giuseppe Conte al anunciar la prórroga del confinamiento hasta el 13 de abril.
Según el director de Protección Civil, Angelo Borrelli, el país debería continuar la cuarentena al menos hasta el fin de semana largo del 1 de mayo, añadiendo que la decisión corresponde al gobierno.
Borrelli también admitió que el 16 de mayo el país entrará en la “fase dos”, de “sincronía con el virus”, pero sólo “si la evolución no cambia”.






































