O Ministerio de Educación italiano prohibió el uso de símbolos lingüísticos neutrales en cuanto al género en las escuelas, como el asterisco (*) y el Negro (ə). La medida fue anunciada este viernes 21 y justificada como una forma de preservar la claridad y uniformidad de la comunicación institucional.
Según el gobierno, estas prácticas violan las normas gramaticales de la lengua italiana. El ejecutivo, encabezado por Giorgia Meloni, sostiene que la introducción de estos elementos compromete la inteligibilidad de los textos y promueve cambios ideológicos en la estructura del lenguaje.
La decisión oficial fue comunicada en una nota, en la que el Ministerio afirmó: “el uso de símbolos gráficos no conformes […] es contrario a las normas lingüísticas y corre el riesgo de comprometer la claridad”.
La medida se produce en medio de un escenario de choques culturales. Desde 2022, el gobierno de Meloni ha adoptado una agenda conservadora, centrada en la defensa valores tradicionales y identidad nacional.
Acciones como la exigencia del artículo masculino “il” para su cargo de presidente del consejo directivo refuerzan la preferencia por las formas gramaticales tradicionales. En la lengua italiana los sustantivos y los adjetivos tienen un género definido, y en plural prevalece la forma masculina, incluso en grupos mixtos.
En los últimos años, los movimientos progresistas han propuesto alternativas neutrales, como el uso de Negro (ə), símbolo utilizado en fonética para indicar una vocal neutra, y el asterisco. Estas características tienen como objetivo hacer que el lenguaje sea más inclusivo y representativo de las identidades no binarias.
Sin embargo, la iniciativa encuentra resistencia. EL Academia cruzada, principal referente lingüístico del país, ya se había manifestado en contra del uso de tales símbolos en documentos oficiales. Para la institución, estas innovaciones dificultan la comprensión y no contribuyen a la evolución natural de la lengua.
Para los opositores, la medida ignora los avances sociales y refuerza estándares excluyentes. Los educadores y parte de la comunidad académica también reaccionaron, destacando que el lenguaje debe acompañar las transformaciones sociales.
La prohibición, por ahora, sólo se aplica al sistema educativo. Aún así, los expertos advierten que la iniciativa podría sentar precedentes para otras esferas de la administración pública.


























































