«Los expatriados pagan por la atención médica, los inmigrantes indocumentados no». Esta frase resume el editorial en el que el director del periódico italiano... VerdadMaurizio Belpietro criticó la ley que cobra a los italianos que viven en el extranjero 2.000 euros al año por el acceso al sistema público de salud.
En el texto, Publicado el jueves 11 de junio de 2026.Belpietro califica la norma de discriminatoria y la contrapone al servicio gratuito que, según él, la administración pública garantiza a los inmigrantes indocumentados. El Senado aprobó definitivamente la ley el 9 de junio.
Belpietro reconoce que es justo gravar a quienes viven en el extranjero y pagan impuestos en otro país. El problema, en su opinión, surge al compararlos con los migrantes sin permiso de residencia.
Escribe que la medida «se convierte en discriminación» contra personas que han vivido en Italia durante años y han pagado impuestos allí. Según el director, los jóvenes que emigran para estudiar o trabajar también terminan asumiendo gastos médicos en el país.
Según Belpietro, los extranjeros sin permiso reciben atención médica pública independientemente de sus ingresos o lugar de residencia. Invoca el artículo 32 de la Constitución italiana, que define la salud como un derecho fundamental.
El director también cita una decisión de Corte Constitucional Lo cual, según su interpretación, garantizaba la asistencia a un extranjero con discapacidad incluso sin la debida autorización. Resume la situación como un mundo al revés, en el que el lema "los italianos primero" ha dado paso a "los extranjeros primero".
Esta norma modifica el artículo 19 de la Ley 833 de 1978.Esto aplica a quienes están registrados en AIRE y residen en países fuera de la Unión Europea y la AELC, como Brasil. La cuota de 2.000 euros da derecho al titular a una tarjeta sanitaria y no se puede pagar a plazos.
Los menores y pensionistas a quienes se les retienen impuestos en origen en Italia están exentos. El autor de la propuesta, el diputado Andrea Di Giuseppe (Fratelli d'Italia, por el Primer Ministro Giorgia Meloni)Defiende la ley como una corrección histórica y niega que castigue a los emigrantes.







































