En la encantadora región de la Serra Gaúcha, en la ciudad de Farroupilha, se encuentra un tesoro histórico que trasciende el tiempo y la distancia. La antigua estación de ferrocarril de la ciudad, con su imponente inscripción “Nueva Vicenza”, se alza como guardiana silenciosa de los recuerdos de la inmigrantes vicencianos quienes, a finales del siglo XIX, buscaron una nueva vida a 10 mil kilómetros de su tierra natal.
Fundada por inmigrantes vicencianos, la ciudad vio nacer un eficiente ferrocarril, cuyas vías aún resuenan en el paisaje.
El pasado domingo (18), la historia de la conservación de la emblemática estación cruzó fronteras y ganó un lugar destacado en las páginas del periódico El diario de Vicenza.
El informe de Alessia Zorzan explora el apasionante viaje de los inmigrantes vicencianos. Ferruccio Zecchin, presidente de la asociación Vicentini en Mondo, recordó los tiempos en que el ferrocarril era la columna vertebral de la región.
Incluso con la transición al transporte por carretera y el desuso de la línea ferroviaria, la estación resistió el tiempo y los cambios. “Antes había un ferrocarril muy eficiente y todavía se pueden ver las vías. Sin embargo, con el tiempo, el ferrocarril se cambió a asfalto y la línea ferroviaria se desactivó. Sin embargo, el edificio de la estación permaneció sin cambios”, informó el presidente al periódico Veneto.

El periodo de Segunda Guerra Mundial trajo desafíos, marcando la transición del nombre de nueva vicenza para Farroupilha.
El gobierno brasileño, en una medida relacionada con el conflicto, prohibió el uso público de la lengua italiana, restringiéndolo al ámbito doméstico. Esta prohibición se reflejó en la toponimia y Nova Vicenza dio paso a Farroupilha.
Sin embargo, a pesar de los cambios, la estación conserva la esencia de la historia local. Zecchin sugiere la posibilidad de fortalecer los vínculos entre las ciudades, proponiendo un Pacto de Amistad entre Farroupilha, en Rio Grande do Sul, y Vicenza, en Véneto.
Con aproximadamente 70 mil habitantes, la ciudad de Rio Grande do Sul alberga un porcentaje importante de descendientes de italianos, principalmente vicentinos. Según el presidente de la asociación Vicentini nel Mondo, entre “el 40-45% de la población (en Farroupinha) tiene orígenes italianos y, en gran medida, vicencianos”, describe Zecchin.







































