El Museo Nacional de Ciencia y Tecnología Leonardo Da Vinci de Milán ha inaugurado un nuevo espacio educativo de 400 metros cuadrados que pretende ser el primer museo dirigido a niños de 3 a 6 años.
Denominado “PlayLab”, el lugar está dedicado a la infancia y es una invitación abierta al juego creativo y a un viaje a la imaginación que nace de la larga experiencia en programas y espacios educativos que el museo ha desarrollado y ofrecido a escuelas y familias desde los Década de 1990.
Por misión, el Museo contribuye a la educación, la orientación, el bienestar y la cohesión social, proporcionando herramientas que se expresan en actividades y cursos dedicados a las escuelas y las familias.
Y es en este contexto y a partir de la consideración cada vez más emergente de que, en una sociedad compleja, es imprescindible construir, desde edades tempranas, una relación con la ciencia y la tecnología, nace el proyecto en el que los protagonistas son niños y niñas de entre 3 y 6 años.
La nueva ley será ahora revisada por los tribunales de la Unión Europea. Además, existen precedentes europeos que refuerzan la defensa de los descendientes.
- Se abre un nuevo frente legal
- Todavía se pueden presentar demandas.
- Análisis individual de su caso.
En PlayLab, cada ambiente y experiencia está diseñado para colocar a los niños en el centro del proceso de aprendizaje, invitándolos a descubrir lo que les rodea a través de la observación, la interacción, la exploración y la narración como acciones fundamentales para el desarrollo del pensamiento científico, social y emocional.
“Transformar y Explorar” son los dos temas que guiaron el diseño del espacio y la interpretación de contenidos sobre ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas de manera transversal.
Cada actividad y cada entorno propone los temas de exploración y transformación a través de una interpretación científica, fantástica y narrativa. El objetivo es crear un entorno adecuado para construir una actitud activa y curiosa hacia el mundo y sentar las bases para la adquisición de conocimientos y habilidades útiles para desarrollar una relación positiva con la ciencia desde la infancia.
“Durante los últimos 20 años, el compromiso educativo definido por la misión y el deseo de contribuir al bienestar y la cohesión social de la sociedad han llevado al Museo a dirigirse y atender a públicos diversos. El apoyo a las generaciones más jóvenes, a la escuela y a la comunidad educativa es, por tanto, expresión de la orientación estratégica de la institución”, explica Francesca Pasinelli, miembro del Consejo de Administración del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología.
Según ella, “PlayLab completa e integra este compromiso en el convencimiento de que en una sociedad compleja como la que vivimos es necesario construir, desde temprana edad, una relación pacífica con la ciencia y la tecnología que siente las bases de una una vida activa, creativa, creativa y consciente”.
El innovador espacio está organizado en cinco salas y ofrece dos modos de uso diferentes: cuatro se caracterizan por instalaciones artísticas y actividades de exploración, construcción y narración de historias, donde los visitantes pueden moverse libremente.
El último, el Atelier, está dedicado a itinerarios estructurados, siguiendo la tradición de los laboratorios interactivos del Museo, y te invita a profundizar, experimentar, compartir ideas y reflexionar sobre tus propias experiencias.
Las salas alientan a los niños a no separar las múltiples dimensiones de la experiencia de aprendizaje ni a simplificarla. Al contrario, intentan enriquecerlo a través de lenguajes y herramientas de exploración y descubrimiento muy diferentes.
Por tanto, cada sala tiene una característica propia y nace del diálogo y la planificación compartida entre el profesorado y otras figuras, tanto internas al Museo (diseñadores y comisarios) como externas (artistas, profesores y pedagogos).
La primera sala es un bosque de escenas y formas que se asemejan a árboles y tienen nidos para columpiarse y esconderse, un paisaje sonoro hecho de cantos de pájaros, ruidos y susurros del bosque. La segunda sala alberga “Le Beau Chantier”, una instalación site-specific nacida de la colaboración con dos escultores y coreógrafos franceses, Yvan Clédat y Coco Petitpierre.
Se trata de un gran espacio poblado de estructuras sencillas que hay que inventar: círculos, triángulos, formas de espuma suave y colorida que las niñas, los niños y los adultos que los acompañan pueden utilizar, combinar y lucir para imaginar y construir su propio entorno paisajístico.
La tercera sala ofrece varias actividades que cambian según el horario. Por ejemplo, dibuja con haces de luz y materiales transparentes y explora reflejos para llenar un bosque digital imaginativo con animales.
Finalmente, la cuarta es la sala de cuentos y objetos, que pretende crear conexiones con la colección del Museo a través de la narración y el juego simbólico.
La decisión del Tribunal Constitucional cambió el panorama. La nueva ley de ciudadanía será ahora revisada por los tribunales de justicia de la Unión Europea.
El último entorno, el Atelier, es un espacio donde el profesorado del Museo, apoyado en ocasiones por invitados especiales como artistas, músicos, actores o narradores, ofrece un programa de actividades facilitadas para el público escolar y familias, facilitando a los visitantes dedicar tiempo a trabajo más profundo.
“PlayLab es, hoy, la expresión de nuestra reflexión pedagógica más avanzada y el resultado de largas investigaciones sobre temas, enfoques y lenguajes que apuntan a valorar la naturaleza compleja y maravillosa de la infancia”, dice Maria Xanthoudaki, Directora de Educación del Museo. (Reuters)






































