Horas después de aprobarse una enmienda a la Decreto-Ley 36La Comisión de Constitución y Justicia del Senado italiano dio marcha atrás y retiró la propuesta que habría exigido un certificado de competencia en italiano a los ciudadanos nacidos y residentes en el extranjero para conservar la ciudadanía italiana.
La enmienda 1.0.8 determinó que los adultos cuyos antepasados directos también nacieron fuera de Italia deben presentar, en un plazo de hasta tres años, una Certificado de conocimiento de la lengua italiana de nivel B1. La norma también se aplicaría a los jóvenes entre 18 y 25 años.
Según la opinión técnica de Ministerio de Economía y Finanzas, la propuesta traería “nuevas y mayores cargas a las finanzas públicas” y contravendría el artículo 81 de la Constitución. La nota detalla los motivos de la opinión negativa.
Impacto en la administración consular
Según el documento, “no se puede determinar a priori el público objetivo”, lo que requeriría una operación consular a gran escala. Se estima que alrededor de 7,5 millones de ciudadanos italianos residen fuera de Italia, muchos de los cuales nacieron en el extranjero.
“Se debe considerar la situación individual de cada solicitante y sus antepasados”, dice el texto. “Los consulados tendrán que iniciar controles sobre una audiencia de más de uno o dos millones de ciudadanos”. Para ello sería necesario al menos 200 nuevos funcionarios consulares, además de refuerzos administrativos.
Riesgos jurídicos y diplomáticos
La nota también advierte del “riesgo de litigio con resultado incierto”. La enmienda crearía interpretaciones ambiguas sobre la ciudadanía reconocida por derecho de sangre (jure sanguinis) y dificultaría la clasificación legal de muchos descendientes.
Uno de los puntos críticos es la posibilidad de convertir a las personas en apátridas, es decir, sin ciudadanía reconocida por ningún país. «El incumplimiento de este requisito podría conllevar la pérdida de la ciudadanía italiana, incluso en los casos en que el ciudadano no posea otra nacionalidad», afirma el dictamen. Esto violaría... Convención de las Naciones Unidas sobre la Apatridia, 1961, ratificado por Italia.
Limitaciones operativas y de costos
El documento también destaca que la medida obligaría a los consulados y al Ministerio de Asuntos Exteriores a supervisar a las entidades que certifican el dominio de la lengua fuera de Italia. Esto no sería factible con los recursos humanos y presupuestarios disponibles.
Por último, el dictamen critica la obligación impuesta a los menores, que deben presentar un certificado italiano antes de cumplir los 25 años. «No presentar el certificado supondría la pérdida de la ciudadanía, incluso en los casos en que no se tenga otra nacionalidad», concluye.
Ante las críticas técnicas y jurídicas, los senadores italianos decidieron eliminar la enmienda del texto final del decreto.

Lorenzato busca el apoyo de Salvini
Tras el retiro de la enmienda que exigía el conocimiento del italiano para mantener la ciudadanía, el ex diputado Luis Roberto Lorenzato (Lega) confirmó nuevos movimientos para modificar otras partes del texto original.
“Logramos rechazarlo. ¡Menuda lucha! También logramos eliminar la palabra «OTAN en Italia» del texto. Ahora luchamos para eliminar la palabra «ciudadano exclusivamente italiano»”, dijo Lorenzato, refiriéndose a la redacción que aún amenaza a los descendientes de italianos con doble nacionalidad.
Según Lorenzato, el nuevo objetivo es adaptar la redacción de "exclusivamente italiano" a "ius sanguinis". De esta manera, los brasileños con ciudadanía italiana adquirida por derecho de sangre, pero nacidos en Brasil, no se verían afectados.
La estrategia se está llevando a cabo en conjunto con Aleación, partido del que forma parte Lorenzato, y será objeto de una reunión con el viceprimer ministro y senador Matteo Salvini, programada para este miércoles 14 de mayo.






































