Responsable de la transcripción de los documentos de estado civil procedentes del extranjero en el Comune di Roma (Municipio de Roma). Francesca Barbanti afirmó, en una entrevista publicada por el portal Lente públicaQue el Decreto-Ley 36/2025 "viola directamente la Constitución italiana". La ley impone nuevas barreras al reconocimiento de la ciudadanía italiana. jure sanguinis, es decir, por descendencia.
Aprobado el 28 de marzo, el decreto -que debe convertirse en ley- establece que las solicitudes no presentadas hasta el 27 de ese mes serán rechazadas automáticamente. El texto destaca que la retroactividad es uno de los puntos más críticos.
Segundo o Lente pública, Barbanti sostiene que el decreto viola el principio de irretroactividad, previsto en el artículo 11 de la Preleggi y en el artículo 25 de la Constitución italiana. Destaca que la norma impone nuevos requisitos a quienes siguieron correctamente las reglas anteriores. “Quienes organizaron sus documentos conforme a la legislación vigente ahora se ven penalizados por cambios impuestos de repente”, dice el texto.
La seguridad como justificación legislativa
El gobierno justificó la emisión del decreto en la “necesidad y urgencia” en nombre de la seguridad de la República. El argumento es que el elevado número de solicitudes de ciudadanía y casos de corrupción representarían un riesgo institucional.
Además, Lente públicaBarbanti afirma que no existe base legal para vincular el reconocimiento de la ciudadanía por sangre con la seguridad nacional. Destaca que la Ley 91/1992 estipula que solo las solicitudes de naturalización deben someterse a la evaluación de los servicios de seguridad.
Vicepresidente de la asociación NatitalianiFrancesca Barbanti también destaca que la ciudadanía jure sanguinis No es otorgado por el Estado sino certificado como un derecho preexistente. El uso del término “seguridad”, según el análisis publicado, sería una estrategia para justificar la urgencia de la medida y eludir el debate parlamentario.
Riesgo para la seguridad jurídica
El portal también informa que Barbanti considera el decreto un precedente peligroso. Para ella, la norma compromete la separación entre la ciudadanía reconocida por el nacimiento y la ciudadanía otorgada por el Estado.
“Al aplicar nuevos requisitos a solicitudes ya en trámite, el decreto borra el pasado legal de miles de personas”, señala el artículo. La práctica pondría en riesgo la seguridad jurídica y abriría la puerta a futuras restricciones a otros derechos civiles.
Funcionario se suma al coro de críticas al decreto
La medida ha sido cuestionada por juristas, asociaciones y autoridades judiciales. Esta semana, el ex presidente del Tribunal de Venecia, Salvatore Laganà, advirtió al Senado sobre los riesgos de crear una norma que pudiera ser revocada en los tribunales.
Antes de él, también el actual presidente de la Asociación Nacional de Magistrados, Cesare Parodi, había señalado las huellas de inconstitucionalidad –en una entrevista a la radio pública Rai–.


























































