La nueva Ley de Nacionalidad Portuguesa, que se votará en septiembre, podría violar la Constitución. Esta es la advertencia de un jurista. Jorge Miranda, Profesor titular y uno de los principales constitucionalistas del país, llamado el “padre de la Carta Magna portuguesa”.
En el dictamen, también firmado por el abogado Lancero Rui TavaresLos expertos afirman que los cambios propuestos por el gobierno crean restricciones que podrían excluir a los descendientes de ciudadanos portugueses. «La nacionalidad es un vínculo esencial con la comunidad. Cualquier restricción debe respetar la Constitución», declaró Miranda.
Entre los puntos criticados se encuentra la aplicación retroactiva de las nuevas normas, vigentes desde el 19 de junio, fecha en que se aprobó el programa de Gobierno en el Parlamento. El Gobierno justifica la medida alegando una "ola masiva de solicitudes de adquisición de la nacionalidad por naturalización".
Para los expertos legales, sin embargo, la retroactividad “viola directamente la prohibición de aplicación retroactiva” de leyes que restringen derechos.
Otro punto de controversia es el aumento del período mínimo de residencia requerido para solicitar la ciudadanía: de cinco a siete o diez años, según el origen del inmigrante. Además, el nuevo texto establece que el período ahora contará únicamente a partir de la fecha de la autorización de residencia, en lugar de a partir de la fecha de la solicitud de legalización.
Según el dictamen, esto vulnera los principios de seguridad jurídica, igualdad y dignidad humana. «Crea una situación de incertidumbre respecto a la fecha de inicio del plazo, que deja de estar en manos del ciudadano y pasa íntegramente a la administración», enfatizaron.
Expertos jurídicos también critican la restricción del derecho a interponer acciones judiciales urgentes contra la Agencia para la Integración, la Migración y el Asilo (AIMA) en casos de reagrupación familiar. Consideran que esta restricción es excesiva y viola el principio de proporcionalidad.
Por último, el dictamen cuestiona la posibilidad de retirar la ciudadanía a los ciudadanos naturalizados, creando una diferencia entre los portugueses de origen y los naturalizados, lo que, según los autores, viola los principios de igualdad y universalidad.
El documento será entregado a los grupos parlamentarios y al Presidente de la República.
Los israelíes son mayoría entre los nuevos ciudadanos
De las 41.393 personas que recibieron pasaportes portugueses en 2023, 16.377 eran israelíes. De todos los "nuevos portugueses", el 40 % son descendientes de judíos sefardíes, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Del total de extranjeros naturalizados, 24.408 no residen en el país. Es decir, el 60% de los ciudadanos extranjeros que adquirieron... nacionalidad portuguesa vivir fuera de Portugal.
La propuesta, debatida el viernes pasado en el Parlamento, también exige la revocación de la naturalización de los descendientes de judíos sefardíes. La medida se aprobó en 2013 durante el gobierno de Pedro Passos Coelho.
Después de los israelíes, los brasileños ocupan el segundo lugar en la lista, con el 23,5% de los casos en 2023. Les siguen los caboverdianos (4,3%) y los ucranianos (3,5%). También se les concedió la ciudadanía portuguesa a 2795 ciudadanos de Nepal, India, Bangladés y Pakistán. Esta nueva comunidad del sur de Asia representa el 7% del total.
Sin una nueva ley, las normas actuales siguen vigentes
“Sin la aprobación del Parlamento para los cambios, las reglas actuales seguirán aplicándose”, afirma. Bruno Gutman, director del Colegio de Abogados de Braga. «La propuesta del gobierno establece que, una vez aprobada por la Asamblea Nacional, será retroactiva al 20 de junio. Sin embargo, esta retroactividad es inconstitucional. La ley debe estar en vigor desde su publicación. Si el gobierno insiste en este punto, provocará una avalancha de demandas», concluye.






































