Sostila es un pequeño pueblo situado al pie de los Alpes italianos.
Aislada y alejada de cualquier civilización, la ciudad está habitada por un solo hombre, Fausto Mottalini. El pueblo italiano fue abandonado por sus habitantes a mediados de los años 1960. Inviernos muy fríos, carreteras en mal estado y condiciones de vida precarias obligaron a las 15 personas que vivían allí a buscar mejores lugares para vivir.
Fausto Mottalini, el único residente del pueblo fantasma, decidió regresar a su pueblo natal hace unas décadas. Hoy, este hombre de 65 años, que vive solo en la antigua casa de su abuela, demuestra que es posible vivir solo con lo esencial, como comida y techo.
Para él, la naturaleza prácticamente intacta hace que su vida sea aún más agradable y luminosa. El aire fresco y limpio, el silencio, la paz y las vistas panorámicas de Sostila hacen de la ciudad el mejor lugar para vivir. Al menos, para Fausto.
Pasa sus días al aire libre haciendo senderismo, tomando fotografías, cortando madera para protegerse del frío, cosechando frutas y verduras de su jardín, cocinando, meditando y leyendo mucho. ¡Sin duda Fausto tiene la vida libre de estrés que muchas personas buscan!
El único gran problema para él es tener que desplazarse a la ciudad más cercana al menos dos veces por semana. Como en Sostila no hay nada, ni tiendas, ni bares y menos carreteras, Fausto deja su coche al final de la carretera más cercana para perder menos tiempo caminando por el bosque hasta llegar a su casa.
¿Crees que Fausto está siempre solo en Sostila? Tu error... Su sobrino, Franco, vestido con ropas medievales, lleva a turistas curiosos a realizar excursiones por el bosque para ver el pueblo fantasma. En el recorrido se pueden ver las casas por dentro y por fuera y comprobar que todo lo que dejaron allí los antiguos residentes permanece intacto hasta el día de hoy. Demasiado, ¿verdad?
Por: Viaje puro






































