¿Puede un tatarabuelo nacido en 1830 ser considerado italiano a efectos de ciudadanía? La respuesta del presidente del Tribunal Administrativo Regional (TAR) de Piamonte, Raffaele Prosperi, fue negativa.
Durante la apertura del año judicial, este martes (4 de marzo de 2025), Prosperi planteó dudas sobre la validez histórica de este vínculo, cuestionando la interpretación de la ciudadanía italiana por descendencia, según el diario. Giornale La Voce.
El caso involucra a un italiano-brasileño que recurrió a los tribunales para obtener la ciudadanía italiana basándose en un tatarabuelo que emigró a Brasil en 1830, antes de la unificación de Italia.
El tribunal ordenó al municipio de roble, un pequeño pueblo alpino, ciudadanía reconocida. Sin embargo, Prosperi criticó esta decisión: “En 1830, Italia era todavía, como aprendimos en la escuela, una 'expresión geográfica'”. “¿Podemos realmente definir a ese tatarabuelo como italiano?”, se preguntó.

La controversia sobre la ciudadanía por sangre
La ley italiana permite a los descendientes de italianos obtener la ciudadanía basada en el derecho de sangre. (jure sanguinis). Sin embargo, el argumento de Prosperi toca un punto delicado: la falta de un Estado italiano unificado en 1830.
En aquella época, la península estaba fragmentada en varios reinos y ducados, sin un gobierno central que representara una identidad nacional. Para Prosperi, esta ausencia de un Estado italiano cuestiona la legitimidad del vínculo histórico utilizado como base para las solicitudes de ciudadanía.
El discurso del juez suena como una amenaza a los derechos históricos. La legislación actual reconoce la ciudadanía basada en la continuidad familiar, independientemente de la situación política del momento. Cambiar esta comprensión significaría cerrar las puertas a miles de descendientes que esperan el reconocimiento de su ciudadanía.
¿Un precedente peligroso?
Otro punto planteado por Prosperi fue el impacto de esta decisión en el sistema judicial. Según él, hay un “asedio” a los consulados italianos, especialmente en Sudamérica, con miles de solicitudes similares.
“Se habla de un asedio a nuestras representaciones diplomáticas y consulares por parte de descendientes de emigrados italianos. “Si la tendencia continúa, podríamos enfrentarnos a miles de demandas, con un impacto devastador en los tribunales civiles”, advirtió el juez.
Prosperi también mencionó la posibilidad de que haya “delitos penales aún por evaluar”, debido a la sobrecarga de los tribunales civiles.
Además de los aspectos jurídicos, Prosperi destacó un potencial efecto político: los nuevos ciudadanos serían inscritos en las listas electorales como residentes en el extranjero, lo que podría influir en las elecciones italianas.







































