El pasado sábado por la noche (7), el Vaticano inauguró la tradicional decoración navideña, con el belén y el gran árbol iluminado en la Plaza de San Pedro.
El árbol es un abeto de 200 años y unos 20 metros de altura que fue talado en Val di Ledro, cerca del lago de Garda, en la región italiana de Lombardía, para ser llevado al Vaticano, pese a las protestas de los ciudadanos locales.
El belén fue ofrecido por Grado, en la provincia de Gorizia, y está ubicado en la gran laguna viviente. Además de la centralidad del nacimiento del Niño Jesús, el belén tiene como hilo conductor el amor y también propone escenas de la vida cotidiana llenas de cariño y trabajo.
Se eligió como escenario uno de los diversos aspectos de la ciudad costera, el de su laguna única y viva, que también está ligada a la historicidad de la isla, refiriéndose al lejano período de los patriarcas, la hija de Aquilea, pero, sobre todo, la madre de Venecia.
La ceremonia estuvo presidida por el cardenal Fernado Vérgez Alzaga, presidente de la Gobernación del Vaticano, en presencia de sor Raffaella Petrini, secretaria general. Además, estuvieron presentes delegaciones de las dos ciudades donantes, así como otras autoridades religiosas.
Todas las decoraciones se podrán ver durante las fiestas de fin de año, hasta principios de enero. (Reuters)






































