Comida sencilla, comidas familiares y un día con largos descansos caracterizan la rutina descrita por Brunello Cucinelli, empresario del cachemir, en una entrevista realizada en Solomeo, Umbría, donde reconstruyó un pueblo con un castillo, un teatro y una biblioteca cuya inauguración está prevista para dentro de unos años. Citó la regla benedictina de una sola comida al día, pero afirmó que no renunciaría al plato principal: «Me encanta la pasta; si me la quitan, me tiro de la torre», declaró al periódico Corriere della Sera.
Cucinelli se presenta como un símbolo del llamado capitalismo humanista, un modelo en el que la organización del trabajo se diseña pensando en el bienestar del trabajador. Según él, la empresa cuenta con 1.600 empleados, casi 500 almuerzan en casa y el resto utiliza la cafetería. El teletrabajo no se adoptó por falta de creatividad colectiva, según su valoración. Las reuniones se celebran de pie y son abiertas a todos. La entrada es a las 8:00 y la salida a las 17:30 (hora italiana).
En la mesa estaban sus hijas Camilla y Carolina. Él decía ser el "padre de los síes" y que las ayudaba a faltar a clase, pero las obligaba a comer con los libros bajo el brazo. Su vida fue narrada por Giuseppe Tornatore en la película. Il visionario garbato.
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Lea el artículo original en italiano en Corriere della Sera.
El Tribunal Supremo reafirmó: la ciudadanía se nace con la persona.
- Se abre un nuevo frente legal
- Todavía se pueden presentar demandas.
- Evaluación individual antes de tomar cualquier decisión.







































