La ciudad de Roma podría empezar a cobrar una tarifa de entrada de 2 € a los turistas que visiten la ciudad. Fuente de Trevi A partir del 7 de enero. La medida aún no ha sido confirmada oficialmente, pero ha sido detallada por las autoridades locales y ampliamente difundida en la prensa italiana.
La propuesta fue analizada por el asesor de Turismo de Roma, Alessandro Onorato, durante una entrevista con Rai Radio1. Según Onorato, la idea contempla entradas separadas para los residentes de Roma, que tendrían acceso gratuito, y los turistas, que pagarían con tarjeta de crédito.
“Si la Fontana de Trevi estuviera en Estados Unidos o en cualquier otro lugar de Europa, te harían pagar 50 euros”, afirmó Onorato, añadiendo que 2 euros sería “el mínimo” a pedir para acceder a uno de los monumentos más visitados del mundo.
A pesar del comunicado, fuentes del ayuntamiento informaron a la agencia de noticias Ansa que el plan sigue siendo una hipótesis de trabajo. La decisión final debería tomarse tras una reunión programada entre el jueves y el viernes, seguida de una rueda de prensa antes de Navidad.
El objetivo es controlar el flujo de visitantes.
La propuesta busca atender la gran afluencia de visitantes y generar ingresos para el mantenimiento del monumento. Según estimaciones del ayuntamiento, la tasa podría generar hasta 20 millones de euros al año.
Solo en el primer semestre de 2025, la Fontana di Trevi recibió 5,3 millones de visitantes, superando el total anual del Panteón. Los frecuentes casos de turistas que se bañan en la fuente, dañan el monumento e infringen las normas de conducta han obligado a las autoridades a tomar medidas.
Desde diciembre de 2024, el acceso a la fuente está limitado a 400 personas a la vez, tras un proyecto de restauración de tres meses. En aquel momento, Una pasarela temporal permitió la visita simultánea de hasta 130 personas., mientras equipos técnicos realizaban la limpieza de la estructura.
El sistema podría seguir el modelo del Panteón.
El nuevo sistema de pago puede incluir una plataforma de programación, pero existen desafíos técnicos porque se trata de un monumento al aire libre ubicado en una zona de mucho tráfico en el centro histórico de Roma.
La medida sigue el modelo adoptado en el Panteón, que comenzó a cobrar la entrada a los no residentes en julio de 2023. La experiencia se considera exitosa porque ha mejorado el control de acceso y aumentado los recursos para la preservación.
Organizaciones como la asociación de consumidores Codacons han criticado la posible tasa, aunque apoyan las actuales restricciones de acceso como forma de proteger la propiedad.
El gobierno de la ciudad aún está trabajando en los últimos detalles del sistema de entrada y no hay confirmación oficial de la fecha exacta de inicio.






































