Muchos jóvenes brasileños sueñan con vivir y estudiar en bella Italia, no sólo por la cultura milenaria de este país, sino también por las oportunidades de estudiar y trabajar en suelo europeo.
El problema es que, si ya no existe una cultura de estudiar el idioma internacional en Brasil, el inglés, las posibilidades de aprender un tercer idioma en territorio brasileño, como el italiano, son aún menores.
Según una encuesta de 2015 del líder mundial en educación Education First, el dominio brasileño del inglés se considera bajo desde que la institución publicó su primera encuesta sobre el tema, en 2011.
La mejor posición que obtuvo Brasil fue la 41ª entre 70 países.
Si el idioma extranjero es una de las principales barreras para los estudiantes brasileños, ¿es posible estudiar en Italia sin hablar italiano?
Nina Teixeira dijo que sí, pero con reservas. Máster en Fisioterapia, estudió parte de su máster en la bota. Más precisamente, en la piedra de tierra de arranque, correspondiente a la región de Sicilia.
A pesar de dominar otros idiomas, enfrentó muchos desafíos ya que no sabía nada sobre la lengua materna italiana.
¿Quieres saber cómo acabó allí y cómo dio la vuelta? Vea la entrevista exclusiva con la periodista Nathália Honci:
¿Por qué elegiste estudiar en Italia y no en un país de habla inglesa o española?
En realidad no fue una elección. Ya tenía una beca regular de maestría en Brasil, de la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de São Paulo (FAPESP), y, por lo tanto, pude postular a una beca de Pasantía e Investigación en el Exterior (BEPE).
Durante la maestría es muy importante tener la oportunidad de pasar un tiempo en el extranjero para conocer la realidad de otro laboratorio de investigación y trabajar con investigadores reconocidos alrededor del mundo.
Los programas de posgrado fomentan esta práctica y, por eso, es fundamental que el asesor habitual en Brasil ya tenga contacto con un investigador extranjero, para facilitar el proceso. En mi caso el contacto fue con Italia.
Como dependía de un proceso de aprobación de becas para viajar, mis siguientes pasos eran inciertos –la beca me fue negada en el primer intento–, por lo que no estudié italiano en Brasil. Hablo inglés con fluidez y ya hice un curso de español, lo que me hizo creer que era más que suficiente para comunicarme, pero no fue tan fácil.
¿Cómo lograste estudiar en Italia sin hablar italiano?
Fui a Sicilia, que está en el sur de Italia y encontré muy pocas personas con las que podía comunicarme en inglés, sólo dentro del laboratorio donde realicé las prácticas. Sin embargo, el italiano tiene el mismo origen que el portugués y haber estudiado ya otros idiomas facilitó mucho el aprendizaje del nuevo idioma, ya en suelo italiano.
Al principio fue muy difícil. La gente hablaba y yo no entendía nada, principalmente por el sonido de las palabras, que me parecieron recitadas con ira, pues siempre están bien entonadas y con aire áspero; pero, cuando empiezas a entender las palabras escritas y a conocer los sonidos, todo se vuelve más fácil.
Lo que me ayudó al principio fue el traductor de Google. Fue un diálogo muy complicado, porque lo escribí en mi celular, él lo tradujo al italiano, pero yo no sabía pronunciarlo bien, entonces la gente no me entendía.
En un segundo intento, dejaría que la persona escuchara hablar la aplicación. ¡Al final ni me preguntes cómo entendí su respuesta! (Risa).
¿Qué mensaje tienes para aquellos que quieran tener una experiencia similar?
Creo que a la hora de decidir ir de intercambio debes estar preparado para lo que te encontrarás y preguntarte por qué elegiste ese país, ciudad, idioma y cultura.
Es sumamente importante tener en cuenta tus objetivos, por eso mi consejo es que investigues, busques información, te prepares para lo que encontrarás –y esto incluye aprender al menos lo básico del nuevo idioma–, porque ese fue mi fracaso.
Puedes estar seguro de que, de esta forma, las dificultades y sorpresas se minimizarán y el aprendizaje, por supuesto, será incuestionable.







































