La polarización política ha alcanzado uno de los alimentos más apreciados entre los italobrasileños: el queso.
A Tirolés, famosa marca de lácteos, se encontró en el ojo del huracán después de que se revelara que sus propietarios, Carlos y Cícero de Alencar Hegg, donaron 80 mil reales a la campaña de Pablo Marçal (PRTB), candidato a la alcaldía de São Paulo.

La reacción no se hizo esperar: los consumidores prometieron boicotear los productos de la empresa, generando una nueva ola de “cancelaciones” en las redes sociales.
El Tribunal Superior Electoral (TSE) dio a conocer la información el 25 de septiembre y el tema rápidamente se volvió viral.
Indignados por la elección política de los propietarios de Tirolez, varios internautas afirmaron que ya no comprarían productos de la marca. “Es bueno saberlo, nunca más vuelvas a entrar a mi casa”, escribió un usuario en señal de protesta, haciéndose eco del sentimiento de algunos que ven la donación como un reflejo de la identidad de la empresa.

Sin embargo, como viene siendo habitual en el polarizado escenario brasileño, las reacciones no fueron unánimes. Si bien muchos han prometido evitar los quesos de calidad de Tirolés, otros elogiaron la marca y comenzaron a apoyarla, y algunos declararon fidelidad al producto precisamente por el gesto político de los propietarios. “A partir de hoy sólo uso esta marca”, afirmó un internauta que simpatiza con el candidato apoyado.
Hasta el momento, la compañía no ha hecho ninguna declaración oficial sobre el episodio.
¿Será que, en el momento de la compra, lejos de los candentes posts en las redes sociales, quien esté buscando un buen queso ¿Vas a sacrificar el sabor en nombre de una disputa política?
Quizás, después de todo, el boicot sólo dure hasta el próximo desayuno.








































